Nadie entendía por qué la perrita apenas podía moverse… hasta que el hombre que la encontró vio en sus ojos un miedo mucho más grande que el dolor de su vientre.-tuan - US Social News

Nadie entendía por qué la perrita apenas podía moverse… hasta que el hombre que la encontró vio en sus ojos un miedo mucho más grande que el dolor de su vientre.-tuan

El sendero era de esos que casi nadie mira con atención.

Tierra suelta.

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Hierba crecida.

Ramas bajas.

Restos de hojas secas pegadas al suelo.

Un lugar por el que la gente pasa rápido cuando quiere acortar camino y llegar a casa antes de que anochezca.

Aquel hombre también iba deprisa.

Había terminado una jornada larga.

Llevaba la cabeza llena de pendientes.

Ni siquiera pensaba detenerse.

Pero a veces la vida cambia por algo mínimo.

Por una forma extraña entre la maleza.

Por una respiración que no encaja con el ruido del campo.

Por una mirada.

Al principio creyó que era un saco.

Después pensó que podía ser un animal muerto.

Y luego vio el movimiento.

Muy pequeño.

Muy débil.

Pero real.

Se acercó despacio.

Apartó unas ramas con el pie.

Y entonces la vio entera.

Era una perrita mestiza, de pelaje marrón claro en la cabeza y las patas, tumbada de lado sobre la tierra.

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