Nadie entendía por qué, incluso cuando ya no tenía fuerzas para levantar la....-tuan - US Social News

Nadie entendía por qué, incluso cuando ya no tenía fuerzas para levantar la….-tuan

La primera vez que vi a Simón, pensé que no iba a sobrevivir mucho tiempo.

No porque estuviera herido de una forma visible.

Ni porque estuviera haciendo escándalo.

Sino porque tenía esa quietud que a veces da más miedo que cualquier ladrido.

Era un perro pequeño.

Color miel.

Flaco, pero no al punto de verse enfermo.

May be an image of dog

Con una oreja más levantada que la otra.

Con los ojos oscuros, serios, demasiado viejos para un cuerpo tan pequeño.

Y con un muñeco de tela azul y morado apretado entre las patas delanteras como si fuera una parte de él.

Yo había ido al refugio solo para mirar.

Eso nos decimos casi todos cuando no queremos admitir que nos sentimos solos.

Voy a mirar.

Voy a ayudar.

Voy a pasear un rato.

No voy a llevarme a nadie.

Pero la soledad tiene maneras extrañas de reconocerse.

Y aquel perro, encogido en una esquina, abrazando un juguete roto con una determinación silenciosa, parecía saber algo sobre ella que yo todavía no podía nombrar.

La voluntaria me vio detenerme frente a su espacio y sonrió con cansancio.

“Se llama Simón”, me dijo.

No levantó la cabeza al escuchar su nombre.

Solo apretó un poco más el muñeco.

“¿Siempre hace eso?”, pregunté.

La mujer asintió.

Read More