Mi esposa embarazada me llamó 17 veces mientras se estaba muriendo… Rechacé todas las llamadas de mi amante, y mi peor enemigo terminó con todo. vinhprovip - US Social News

Mi esposa embarazada me llamó 17 veces mientras se estaba muriendo… Rechacé todas las llamadas de mi amante, y mi peor enemigo terminó con todo. vinhprovip

Mi esposa embarazada me llamó 17 veces mientras se estaba muriendo… Rechacé todas las llamadas de mi amante, y mi peor enemigo terminó con todo.

 

La música estaba tan alta dentro del club privado en San Pedro Garza García que las paredes parecían temblar.

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Botellas cubrían la mesa VIP.

 

Luces de neón parpadeaban sobre los sofás de cuero.

 

El aire olía a perfume caro, humo de tabaco y mezcal.

 

Y Mateo estaba sentado allí como un rey, ebrio de dinero, atención y la mujer sentada en su regazo.

 

Valeria, su amante, se reía en su oído mientras sus amigos levantaban sus copas a su alrededor.

 

Entonces su teléfono se iluminó sobre la mesa de cristal.

 

Esposa.

 

Otra vez.

 

Era la décima llamada en menos de treinta minutos.

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Valeria puso los ojos en blanco.

 

“Cariño, ¿en serio no vas a contestar? Ha estado llamando toda la noche. Ese sonido se está volviendo molesto”.

 

Mateo miró la pantalla y se rió.

 

Una risa fría e indiferente.

 

“Déjala”, dijo, tomando otro trago. “Solo está siendo dramática”.

 

Sus amigos se rieron entre dientes.

 

Mateo se recostó, engreído y cómodo.

 

“Ya sabes cómo se ponen las mujeres cuando están embarazadas. Emocionadas por todo. Probablemente quiera tacos a medianoche o que le dé un masaje en los pies hinchados”.

 

Valeria sonrió.

 

“Tan necesitada”.

 

Mateo agarró el teléfono, rechazó la llamada, lo puso en modo avión y lo tiró al sofá como si nada.

 

Luego rodeó la cintura de Valeria con el brazo y levantó su copa.

 

“¡Por ​​mi última noche de libertad antes de convertirme en padre!”.

 

Todos aplaudieron.

 

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