La habían dejado atrás—tan débil, tan hambrienta y tan consumida por el abandono que parecía increíble que todavía siguiera respirando.-tuan - US Social News

La habían dejado atrás—tan débil, tan hambrienta y tan consumida por el abandono que parecía increíble que todavía siguiera respirando.-tuan

La habían encontrado tirada sobre un piso frío.

No era una escena ruidosa.

No había ladridos desesperados.

No había golpes en la puerta.

No había ese impulso salvaje de muchos perros que, aun heridos, todavía intentan llamar la atención.

Lo que había era algo mucho más duro de mirar.

No photo description available.

Silencio.

Un silencio tan extraño que obligaba a acercarse dos veces para comprobar que seguía viva.

Su cuerpo estaba inmóvil, enredado en un pelaje sucio y apelmazado que ya no parecía pelo, sino una costra de abandono pegada a la piel.

A simple vista se veía pequeña.

Pero de cerca se notaba algo peor.

Estaba disminuida.

Como si el hambre, la soledad y el tiempo la hubieran ido borrando poco a poco.

Cuando alguien dijo que tal vez no resistiría otra noche, nadie lo contradijo.

No porque quisieran rendirse.

Sino porque la escena entera empujaba a pensar lo peor.

Sus patas estaban irritadas.

Su barriga hundida.

La piel asomaba entre mechones imposibles de separar.

Y sus ojos, esos ojos enormes en una cara demasiado pequeña, no tenían la expresión nerviosa de un animal a la defensiva.

Tenían una especie de vacío.

Como si ya hubiera dejado de esperar.

Esa fue la parte más difícil de soportar.

El hambre duele.

Read More