Hay cumbres en la vida que no se alcanzan con la fuerza de las piernas, sino con el corazón.....-tuan - US Social News

Hay cumbres en la vida que no se alcanzan con la fuerza de las piernas, sino con el corazón…..-tuan

El viento de la montaña tiene una forma especial de limpiar el alma.

Es frío, afilado, y arrastra consigo el olor a pino antiguo y a tierra sin conquistar.

Para Elías, ese viento siempre había sido su salvación.

Hace quince años, Elías era un hombre perdido en la sombra de sus propios demonios.

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Había perdido su trabajo, su matrimonio se había desmoronado y el alcohol era su único refugio.

Un día, en un intento desesperado por encontrar una razón para salir de la cama, visitó el refugio de animales del condado.

No buscaba un perro perfecto, ni uno joven, ni uno de raza.

Buscaba a alguien que estuviera tan roto como él.

Lo encontró en la jaula número cuarenta y dos.

Kaiser era una mezcla de pastor alemán, desnutrido, con la mirada esquiva y el pelaje lleno de parches.

Había sido devuelto tres veces porque se consideraba “demasiado retraído” para interactuar con las familias.

Cuando Elías se sentó frente a los barrotes, Kaiser no ladró.

Simplemente se acercó lentamente y apoyó su gran cabeza negra contra el metal frío, justo donde estaba la mano de Elías.

En ese exacto milisegundo, un pacto silencioso se firmó entre dos almas náufragas.

“Yo te salvo y tú me salvas”, se prometieron sin usar una sola palabra.

Y vaya si lo cumplieron.

Kaiser fue la medicina que ninguna clínica de rehabilitación pudo ofrecerle a Elías.

Para canalizar la energía del perro y alejar los pensamientos destructivos, Elías comenzó a caminar.

Primero fueron paseos por el parque del barrio.

Luego, largas caminatas por las colinas cercanas.

Finalmente, descubrieron las majestuosas Montañas Rocosas.

El senderismo se convirtió en su religión, y cada cumbre alcanzada era un sacramento de su nueva vida sobria.

Kaiser era una bestia incansable en los senderos.

Saltaba rocas, vadeaba arroyos helados y siempre se detenía a esperar a Elías cuando este se quedaba sin aliento.

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