La perrita ya no podía levantar bien la cabeza, pero seguía cerrando a sus cachorros entre las-tuan - US Social News

La perrita ya no podía levantar bien la cabeza, pero seguía cerrando a sus cachorros entre las-tuan

La lluvia no caía con fuerza.

Caía con esa terquedad fina que no parece peligrosa hasta que ya te ha empapado los hombros y el ánimo.

La avenida estaba llena.

No llena de personas mirando.

May be an image of animal

Llena de personas pasando.

Era la hora en que la ciudad se vuelve más cruel sin proponérselo.

Los autobuses llegaban tarde.

Los vendedores recogían sus puestos.

Los trabajadores caminaban rápido con la cara cansada.

Y en medio de ese ruido, en una franja estrecha entre un muro de cemento y la orilla rota de la carretera, una perrita seguía respirando como si cada bocanada fuera una negociación con la muerte.

Clara la vio desde el otro lado.

Primero pensó que era un bulto de trapos húmedos.

Luego distinguió una oreja caída.

Después los ojos.

No eran ojos de perro alerta.

Eran ojos secos.

Rojos.

Hundidos.

Ojos que ya habían esperado demasiado.

El autobús que ella llevaba veinte minutos esperando acababa de aparecer a lo lejos.

Clara lo vio.

Luego volvió a mirar a la perrita.

Después miró el reloj.

Y entendió, con esa claridad incómoda que a veces llega sin permiso, que si subía a ese autobús iba a seguir oyendo ese quejido toda la noche.

Read More