La encontraron casi hundida en un charco de agua sucia… y su rescate conmovió hasta las lágrimas
Cuando hallaron a esta pequeña perrita, apenas podía reconocerse como el ser lleno de vida que un día fue. Estaba casi sumergida en un charco sucio, rodeada de basura, inmóvil y en un estado tan desgarrador que sus rescatistas no pudieron contener el llanto. Sin embargo, lo que ocurrió después se convirtió en una historia capaz de conmover a cualquiera y de devolvernos la fe en la humanidad.
No nos cansaremos de repetirlo: la vida en las calles puede ser una auténtica pesadilla para cualquier animal. Y por desgracia, sobran historias que lo confirman con escenas estremecedoras, imposibles de olvidar.

La protagonista de esta historia se llama Jeevith, y su caso es uno de esos que nos obligan a mirar de frente la dura realidad que viven tantos perros y gatos abandonados. También nos recuerda que siempre podemos hacer más, mucho más, por proteger a quienes no tienen voz.
La perrita no podía salir sola de aquel charco inmundo. Estaba completamente paralizada, sin fuerzas, sin reacción, con el cuerpo rendido y sin responder. Y como si eso no fuera suficiente, permanecía indefensa en medio de agua contaminada, expuesta al dolor, al hambre, a la enfermedad y al abandono más cruel.
Deshidratada, desnutrida y gravemente enferma, Jeevith se convirtió rápidamente en presa de parásitos y otras plagas. El sufrimiento que arrastraba era imposible de describir sin que se encogiera el corazón.
Aunque las imágenes del rescate fueron demasiado dolorosas como para mostrarlas, el desenlace de esta historia logra encender una luz de esperanza que calienta el alma.
Por fortuna, un hombre vio el terrible estado de la perrita y decidió actuar. Denunció su caso en Facebook, logrando captar la atención de Kannan Animal Welfare, un grupo de rescate local en Uttar Pradesh, India.

El equipo acudió lo más rápido posible. Bastó con ver las fotografías para comprender que Jeevith necesitaba ayuda urgente y que cada minuto contaba.
En una publicación en Facebook, los rescatistas describieron el estado en que la encontraron con palabras que atraviesan el alma:
“Encontramos a Jeevith en un estado imposible de describir sin derramar lágrimas… Medio devorada por gusanos, inmóvil y esperando su final. Llevaba días sin comer, y el agua sucia había vuelto su piel extremadamente sensible. Había perdido un ojo a causa de los gusanos y su cuerpo estaba plagado de agujeros: 22 en total”.
Era apenas un frágil manojo de huesos. Pero incluso en medio de la parálisis, la tristeza y la debilidad extrema, Jeevith no dejó de luchar.
Desde el primer momento, sus rescatistas supieron que no enfrentaban un caso fácil. Tenían por delante una batalla dura, y gran parte de la supervivencia de la perrita dependería de sus ganas de vivir. Aun así, ellos se negaron a rendirse.

Algunos animales y parásitos habían causado heridas gravísimas en su cuerpo, especialmente en uno de sus ojos. Su ojito derecho no pudo ser salvado, pero ni siquiera esa pérdida fue capaz de detener su deseo de salir adelante.
Los rescatistas contaron también que casi todos los veterinarios a los que acudieron les recomendaron dormirla para acabar con su sufrimiento. Solo una clínica, Max Vets, creyó que todavía había esperanza para ella.
Lejos de rendirse, decidieron apostarlo todo por su vida.
“Decididos a salvarla, comenzamos a cuidarla día y noche con todo nuestro amor”, relataron. “Fueron necesarios cuatro meses de esfuerzos sinceros, dedicación total y un amor inmenso por parte de todos nosotros para que iniciara su camino hacia la curiosa y adorable bolita de pelo que conocemos hoy”.
Y así fue. Poco a poco, en lugar del dolor comenzó a aparecer una perrita dulce, noble y maravillosa.
El nombre que le dieron, Jeevith, que significa “el que vive”, no pudo haber sido más acertado. Su recuperación fue un verdadero milagro construido con valentía, cuidados y una voluntad de vivir que nunca se apagó.