LAS INTERNAS DE UNA PRISIÓN DE MÁXIMA SEGURIDAD ESTÁN QUEDANDO EMBARAZADAS UNA TRAS OTRA: LAS CÁMARAS CAPTARON ALGO QUE DEJÓ A TODOS EN SHOCK vinhprovip - US Social News

LAS INTERNAS DE UNA PRISIÓN DE MÁXIMA SEGURIDAD ESTÁN QUEDANDO EMBARAZADAS UNA TRAS OTRA: LAS CÁMARAS CAPTARON ALGO QUE DEJÓ A TODOS EN SHOCK vinhprovip

LAS INTERNAS DE UNA PRISIÓN DE MÁXIMA SEGURIDAD ESTÁN QUEDANDO EMBARAZADAS UNA TRAS OTRA: LAS CÁMARAS CAPTARON ALGO QUE DEJÓ A TODOS EN SHOCK

 

Todo comenzó con una sola reclusa. Después fue otra. Y luego, una más.

 

 

 

 

 

 

 

 

En el Centro Federal Femenil La Ribera, una prisión de máxima seguridad ubicada en el norte de México, los rumores empezaron a deslizarse bajo las puertas como una nube de humo inquietante: “Dicen que Rebeca está embarazada… pero aquí no entra nadie.”

 

En un lugar donde cada movimiento queda registrado, donde ningún hombre puede estar a solas con las internas y donde incluso un simple clip es contabilizado, aquello parecía sencillamente imposible.

Không có mô tả ảnh.

 

 

 

La jefa de enfermería, Ximena Martínez, creía haberlo visto todo durante sus ocho años de servicio: cortes profundos, crisis nerviosas, sobredosis e incluso intentos de fuga. Pero aquella fría mañana gris de marzo, sintió cómo la sangre se le congelaba en las venas.

 

“Me siento mareada… y extraña”, le dijo Rebeca Torres, una interna condenada a quince años por robo a mano armada. Rebeca era tranquila, de esas reclusas que obedecen, asienten y regresan a su celda sin causar problemas.

 

Ximena siguió el protocolo al pie de la letra: tomó signos vitales, realizó una revisión general y formuló las preguntas básicas de rutina. Pero cuando la prueba de embarazo dio positivo, frunció el ceño, convencida de que se trataba de un error.

Không có mô tả ảnh.

 

 

 

 

Repitió la prueba.

Luego una tercera.

 

Positiva.

Positiva.

Positiva.

 

“Rebeca… ¿cómo pasó esto?”, preguntó Ximena en voz baja.

 

Rebeca no respondió. Sus dedos se aferraron con fuerza a la manga de su uniforme naranja. En sus ojos grandes no había rabia. Había miedo. Un miedo tan puro, tan profundo, que a Ximena se le formó un nudo en la garganta.

Không có mô tả ảnh.

Read More