Un grupo de niños lanzaban piedras contra un perrito pitbull espantado. Él Mirando tímidamente no entendía la razón por la que, al tratar de dar amor, era rechazado de semejante manera.

El hecho ocurrió en las calles de la ciudad de Los Ángeles, California, Estados Unidos. El dulce y sufrido peludo llamado Buddha, tuvo que salir disparado a esconderse detrás de unos contenedores de basura para evitar ser lapidado por estos niños sin oficio.
Su único pecado, pedir amor. No obstante, en retribución, Buddha solo consiguió que lo hirieran cobardemente y sin ninguna razón que justificase el indigno ataque.
Los niños parecían divertirse con el hecho de espantar al inocente pitbull.

Por fortuna, el incidente llegó a oídos de la organización de rescate animal Hope For Paws, ubicada en la misma localidad de los Ángeles, California, cuyos miembros voluntarios se hicieron presentes en el sitio para ayudar al perrito.
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Sin embargo, una vez que los rescatistas intentaron acercarse al pitbull, de inmediato lo notaron sumamente nervioso y confundido. Todo ello fue captado en un video en cuyas imágenes se observa a Buddha queriendo salir de su escondite, pero su temor a ser golpeado de nuevo lo superaba.

“Aquí podemos ver cómo Buddha quiere salir de su escondite, pero su temor se lo impedía”, describió uno de los rescatistas.
Entonces, para poder extraerlo de donde estaba, los voluntarios pensaron en ofrecerle algo irresistible: una suculenta y rica hamburguesa que pronto atrajo al animal quien, seguramente, había tenido que pasar mucha hambre en la calle.

Obviamente, Buddha se acercó a la carne receloso, pero tras unos minutos ganó la suficiente confianza como para dejarse tomar por los miembros del grupo de rescate, seguro de que estaba en manos de la gente correcta.
“El perrito no pudo resistir sus ganas de saborear una sabrosa hamburguesa que le ofrecimos, claro, aún más después de pasar seguramente gran parte de su vida aguantando hambre en las calles”, comentó un voluntario.

Durante el trayecto en auto rumbo al refugio, después de ser puesto a salvo por estos seres humanos, quienes luchan todos los días para garantizar el bienestar de los seres más débiles, el dulce pitbull posó tiernamente su cabeza sobre el regazo del conductor para agradecerle y decirle: “Confío en ti”.

La inmerecida mala fama de agresivos que tienen los perros de esta raza, ha hecho que muchos individuos los consideren seres mortales. Sin embargo, tal y como lo demostró nuestro amigable protagonista de cuatro patas, nada está más lejos de la realidad.


