Susurraban entre ellos, como si decir su nombre en voz alta pudiera romper lo poco que aún quedaba de él. vinhprovip - US Social News

Susurraban entre ellos, como si decir su nombre en voz alta pudiera romper lo poco que aún quedaba de él. vinhprovip

Susurraban entre ellos, como si decir su nombre en voz alta pudiera romper lo poco que aún quedaba de él:

 

—No lo toquen… Creo que está a punto de irse.

 

 

 

 

 

 

Pero nadie se atrevió a moverse.

Có thể là hình ảnh về chó và bệnh viện

No porque no quisieran ayudarlo.

 

Sino porque aquello que yacía en mitad del asfalto, bajo el sol despiadado de la tarde, ya casi no parecía un perro.

 

Parecía la huella de un ser que el mundo había borrado sin remordimiento.

 

El aire estaba suspendido.

 

La calle, muda.

 

No se oían motores. Ni pasos. Ni voces.

 

Sólo el peso del calor derramándose sobre el pavimento agrietado… y ese cuerpo enorme, reducido a huesos y piel, que apenas se elevaba y descendía, como si respirar se hubiera convertido en una lucha demasiado grande.

 

Todavía no sabían cómo se llamaba.

 

Después lo llamarían Dibo.

 

Pero en ese momento, lo de menos era el nombre.

 

Lo que importaba era la pregunta.

 

Cuánto tiempo llevaba sufriendo así.

Có thể là hình ảnh về chó và bệnh viện

Cuánto dolor había tenido que atravesar para quedar convertido en aquello.

 

Y, sobre todo, quién había sido capaz de contemplar su deterioro día tras día… sin hacer absolutamente nada.

 

Dibo no se derrumbó de repente.

 

No fue un accidente.

 

No fue una tragedia súbita.

 

Read More